Enseñar a los niños a cuidar y respetar su cuerpo va mucho más allá de los hábitos de higiene. Se trata de fortalecer su autoestima, ayudarles a establecer límites y empoderarlos para decir “no” cuando algo no se siente bien. Sin estas herramientas, los niños pueden crecer sin la capacidad de protegerse adecuadamente, enfrentándose a situaciones incómodas o peligrosas sin saber cómo actuar.
Muchos padres se sienten perdidos cuando intentan hablar sobre estos temas, temiendo asustar a sus hijos o no saber explicarlo correctamente. Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que hay formas sencillas y divertidas de enseñarles sobre el respeto a su cuerpo sin que sea una charla incómoda?
En este artículo, descubrirás estrategias prácticas, actividades y juegos que puedes implementar hoy mismo para enseñar a tus hijos a cuidar y respetar su cuerpo. Sigue leyendo y conviértete en su mejor aliado para fortalecer su seguridad y bienestar.
La importancia del respeto y cuidado del cuerpo en la infancia
Imagínate una tarde en el parque. Clara, una niña de seis años, está jugando con sus amigos cuando un familiar que apenas conoce la llama para que le dé un beso. Clara se siente incómoda, pero no sabe cómo expresar ese sentimiento.
Su mamá, María, se da cuenta de la situación y, en lugar de insistir, se acerca y le susurra al oído: “Si no quieres, no tienes que hacerlo”. Clara sonríe, aliviada, y se queda junto a su madre, sintiendo que sus sentimientos fueron escuchados y respetados.
Esta escena, que puede parecer simple, refleja una enseñanza mucho más profunda: el respeto por el cuerpo propio empieza desde la infancia, y es fundamental para el desarrollo de la autoestima y la seguridad personal. Los niños, como Clara, necesitan saber que tienen derecho a decidir sobre su cuerpo y que sus límites son importantes, sin importar si se trata de un juego, un saludo o cualquier interacción.
🌟 El cuerpo como un espacio personal y privado
Desde pequeños, los niños deben comprender que su cuerpo es su espacio privado. Esta enseñanza va más allá de decirles que se laven las manos o se cepillen los dientes; se trata de inculcarles el poder de decir “no” y de que ese “no” sea respetado.
En la familia de Clara, cada vez que ella expresa su incomodidad, su mamá valida sus sentimientos y le recuerda que su cuerpo es suyo y nadie puede obligarla a hacer algo que no desea.
Esto no solo protege a los niños en situaciones específicas, sino que también les enseña a valorarse y a establecer límites claros. En un mundo donde las presiones sociales comienzan desde muy temprano, enseñarles a nuestros hijos que tienen el control sobre su cuerpo es el primer paso hacia un desarrollo emocional saludable.
🌟 El consentimiento desde la niñez: aprender a decir “no”
La palabra “no” es poderosa, pero también es una de las más difíciles de enseñar y aceptar. En casa, María ha aprendido a respetar el “no” de Clara incluso en cosas pequeñas, como cuando ella no quiere comer más o prefiere no dar abrazos. Esta práctica diaria refuerza en Clara la idea de que sus decisiones son válidas, algo que la preparará para situaciones más complejas en el futuro.
Es común que como padres queramos que nuestros hijos sean amables y educados, pero esto nunca debe ir en contra de su propio bienestar. En lugar de obligarlos a dar un beso o a aceptar un contacto físico que no desean, podemos enseñarles formas alternativas de expresar cortesía, como un saludo de mano o simplemente sonriendo. El mensaje es claro: su cuerpo, sus reglas.
Estrategias prácticas para enseñar a los niños a cuidar y respetar su cuerpo
María siempre ha querido que su hijo Lucas crezca sabiendo que su cuerpo es suyo y que tiene derecho a decidir sobre él. No quiere que pase por lo que ella vivió de niña: esos besos forzados a los tíos, o esas veces en las que tuvo que aguantar caricias que no deseaba por “educación”.
Así que, cuando Lucas cumplió cuatro años, decidió que era momento de empezar a enseñarle, pero no sabía exactamente cómo hacerlo sin que sonara como una lección aburrida o intimidante. Decidió convertir el aprendizaje en parte de su día a día, integrando actividades que no solo fueran educativas, sino también divertidas y naturales para un niño de su edad.
🎀 Utiliza el juego para enseñar sobre los límites
Un día, mientras jugaban a los superhéroes, María introdujo un nuevo “poder”: el escudo personal invisible. Explicó que todos tenemos un escudo que nos protege y que podemos decidir cuándo bajarlo o mantenerlo levantado, dependiendo de cómo nos sintamos.
Cada vez que alguien se acercaba demasiado a Lucas durante el juego, él levantaba su “escudo” y decía: “¡Detente, este es mi espacio!”. María sabía que no solo estaban jugando; le estaba enseñando a Lucas a reconocer y respetar sus propios límites.
Los juegos de rol y las actividades lúdicas son una excelente manera de enseñar a los niños conceptos complejos como los límites y el consentimiento. Los padres pueden utilizar muñecos o juguetes para simular situaciones en las que un personaje dice “no” o establece su espacio personal. Estas prácticas ayudan a los niños a interiorizar estas ideas de una manera divertida y sin presiones.
🎀 Modela el comportamiento: sé un ejemplo de respeto y cuidado personal
María también sabía que los niños aprenden observando, así que decidió ser el mejor ejemplo para Lucas. Cada vez que Lucas la veía decir “no” a una invitación que no deseaba o a una situación incómoda, él aprendía una lección valiosa. Una tarde, durante una reunión familiar, un pariente quiso tomar a Lucas en brazos.
Él, claramente incómodo, se escondió detrás de su madre. En lugar de forzarlo, María se adelantó y dijo con una sonrisa: “Lucas hoy no quiere abrazos, pero dice hola desde aquí”. Lucas, al ver a su mamá manejar la situación con firmeza y respeto, entendió que sus sentimientos importaban y que era válido expresar lo que sentía.
Modelar el comportamiento adecuado es una de las herramientas más poderosas a disposición de los padres. Cada vez que muestras respeto por tus propios límites, le enseñas a tu hijo a hacer lo mismo con los suyos. Incluso gestos simples, como pedir permiso antes de entrar en su habitación, refuerzan la noción de respeto mutuo.
🎀 Habla abiertamente sobre las partes del cuerpo con un lenguaje apropiado
Para muchos padres, hablar sobre el cuerpo puede ser incómodo, pero María estaba decidida a no repetir los errores del pasado. Desde pequeño, Lucas aprendió los nombres correctos de todas las partes de su cuerpo, sin apodos ni palabras inventadas.
Un día, mientras leía un libro ilustrado sobre el cuerpo humano, Lucas le preguntó por qué algunas partes eran privadas. María le explicó que esas partes son solo de él, y que nadie tiene derecho a tocarlas sin su permiso.
Hablar abiertamente y de manera natural sobre el cuerpo ayuda a eliminar tabúes y fomenta un ambiente de confianza donde los niños se sienten cómodos expresando sus dudas y preocupaciones. Utilizar un lenguaje adecuado y sin connotaciones negativas es clave para que los niños desarrollen una relación saludable con su propio cuerpo.
Fomentar la autoexpresión y el respeto por los sentimientos propios
Ana se encontraba en el supermercado con su hija Sofía, de cinco años, cuando un conocido de la familia se acercó para saludar. “¡Qué grande estás! Dame un abrazo”, dijo el hombre con entusiasmo. Sofía miró a su mamá y, con una expresión de incomodidad, se escondió detrás de ella.
Ana se agachó y le preguntó suavemente: “Sofi, ¿quieres dar un abrazo o prefieres saludar con la mano?”. Sofía, un poco tímida, optó por levantar la mano y decir “hola” desde su lugar seguro. Ana no la presionó. En cambio, le sonrió y le dijo: “Está bien decir cómo te sientes. Tu voz es importante”.
✨ Cómo enseñar a los niños a identificar y expresar sus emociones
Desde muy pequeña, Ana ha enseñado a Sofía que no solo importa lo que los demás sienten, sino que sus propios sentimientos son igual de válidos. Esto no siempre es fácil. Muchas veces, la sociedad nos empuja a hacer sentir bien a los demás, incluso a costa de nuestro propio bienestar, y los niños no son ajenos a esa presión.
Por eso, Ana decidió que, en su hogar, Sofía aprendería desde pequeña a identificar cómo se siente y a expresarlo con palabras, sin miedo a que sus emociones fueran minimizadas o ignoradas.
Un día, después de que Sofía tuvo un mal rato en la escuela, Ana la llevó al parque para despejarse. Mientras jugaban, Ana le preguntó: “¿Cómo te sentiste hoy cuando tu amiga no quiso jugar contigo?”. Sofía, con su inocencia característica, dijo: “Me sentí triste, mamá”. Ana, en lugar de apresurarse a consolarla con un “no te preocupes”, la animó a contar más: “¿Y qué te gustaría hacer cuando te sientas así?”. Esta simple conversación no solo ayudó a Sofía a conectar con sus emociones, sino que le enseñó que sus sentimientos importan y que tiene derecho a expresarlos.
✨ Crear un entorno seguro donde se valore su voz
En casa de Ana, todos los días hay un “momento de hablar”. Antes de dormir, Sofía y su mamá se sientan juntas y hablan sobre cómo fue su día, qué las hizo felices y qué las incomodó. Es un espacio libre de juicios, donde cualquier sentimiento es bienvenido.
Un día, Sofía expresó que no le gustaba que su abuela la pellizcara la mejilla cuando la veía. Para Ana, este comentario fue una señal clara: su hija se sentía incómoda y necesitaba saber que su voz sería escuchada. Al día siguiente, Ana habló con su madre, explicando que, aunque ese gesto era cariñoso, Sofía prefería saludar de otra manera.
Crear un entorno seguro no significa proteger a los niños de todo lo negativo, sino darles las herramientas para expresarse y sentirse escuchados. Cuando los niños se sienten seguros para hablar, desarrollan una relación de respeto hacia sí mismos que los acompañará durante toda su vida. En cada conversación, por más pequeña que parezca, reforzamos en ellos la idea de que lo que piensan y sienten es válido y merece ser respetado.
Actividades y juegos para enseñar a los niños a cuidar y respetar su cuerpo
El sábado en la mañana, Laura decidió dedicar un rato a jugar con su hija Valentina, quien acababa de cumplir cinco años. Había estado buscando maneras de enseñarle sobre el respeto a su cuerpo, pero no quería que fuera una charla aburrida. Quería que el aprendizaje fuera parte del juego, algo que disfrutaran juntas. Así que se puso creativa y transformó el salón en un pequeño escenario de actividades. Aquí te comparto algunas de las actividades que Laura y Valentina hicieron ese día, para que también puedas disfrutarlas en casa con tus hijos.
🧸 Juego 1: el escudo de los superhéroes
Este juego enseña a los niños a identificar y establecer sus límites personales de una manera lúdica y divertida.
Materiales necesarios:
🔸Una manta o un paño grande (puede ser una sábana vieja).
🔸Marcadores de colores o cintas adhesivas de colores (opcional).
Paso a paso:
Paso 1. Explica el juego: dile a tu hijo que cada persona tiene un “escudo invisible” que los protege de las cosas que no desean. Este escudo se activa cuando alguien está demasiado cerca y ellos no se sienten cómodos.
Paso 2. Crea el escudo: extiende la manta en el suelo y dibuja (si es posible) o marca un círculo alrededor con los marcadores o cintas para simbolizar el escudo. Explica que este es su espacio personal.
Paso 3. Práctica con el escudo: tú serás un “villano” que intenta acercarse, y tu hijo deberá decir “¡Alto! Este es mi espacio”. Luego, cambia de roles para que sea más divertido.
Paso 4. Reforzar el aprendizaje: habla con tu hijo sobre cómo puede usar este “escudo” en situaciones reales, como cuando alguien se acerca demasiado o no le gusta algo que hacen los demás.
“Laura y Valentina se reían mientras practicaban el uso del escudo. Fue un momento especial en el que Valentina no solo se divirtió, sino que también aprendió una valiosa lección sobre sus propios límites.”
🧸 Juego 2: la caja de las emociones
Este juego ayuda a los niños a identificar y expresar sus emociones, y a reconocer cómo estas se relacionan con el respeto por su propio cuerpo.
Materiales necesarios:
🔸Una caja o recipiente.
🔸Papeles de colores y marcadores.
🔸Pegatinas, cintas o cualquier decoración que tengan en casa.
Paso a paso:
Paso 1. Prepara la caja: decoren juntos la caja para que sea especial. Explícale a tu hijo que esta será su “Caja de las Emociones”, donde guardará sus sentimientos.
Paso 2. Crea las tarjetas de emociones: en los papeles de colores, dibuja diferentes caritas o expresiones (feliz, triste, enojado, incómodo, etc.). Explícale a tu hijo que cada tarjeta representa una emoción.
Paso 3. Jugar a identificar las emociones: cada vez que tu hijo sienta una emoción fuerte, pueden buscar juntos la tarjeta correspondiente y guardarla en la caja, explicando por qué se siente así. Esto les dará un espacio seguro para hablar de sus sentimientos y reconocerlos.
Paso 4. Conecta las emociones con el respeto corporal: habla sobre cómo ciertas emociones pueden aparecer cuando no respetamos nuestro cuerpo o cuando no nos sentimos respetados por otros. Refuérzale que siempre puede expresar cómo se siente.
“Para Laura, la “Caja de las Emociones” fue un éxito. Valentina empezó a hablar más abiertamente sobre lo que sentía, y Laura pudo identificar situaciones en las que su hija se sentía incómoda, lo que le permitió apoyarla de mejor manera.”
🧸 Juego 3: el semáforo del consentimiento
Esta actividad enseña a los niños sobre el consentimiento de manera visual, usando los colores del semáforo para representar lo que se siente bien y lo que no.
Materiales necesarios:
🔸Cartulinas de color rojo, amarillo y verde.
🔸Tijeras y pegamento.
🔸Un palo de madera o tubo de papel de cocina (para hacer el semáforo).
Paso a paso:
Paso 1. Construye el semáforo: recorta círculos de las cartulinas (uno rojo, uno amarillo y uno verde) y pégalos en el palo de madera o tubo, formando un semáforo. Explica a tu hijo el significado de cada color: rojo es “detente”, amarillo es “piensa” y verde es “adelante”.
Paso 2. Practica diferentes escenarios: juega con tu hijo a imaginar diferentes situaciones, como un abrazo de un amigo o un extraño que se acerca demasiado. Pregúntale qué color del semáforo usaría y por qué.
Paso 3. Reflexiona juntos: cada vez que elija un color, hablen sobre sus sentimientos y refuercen la idea de que está bien decir “rojo” o “amarillo” si no se siente seguro o cómodo.
🧸 Juego 4: el teatro de las marionetas de los límites
Este juego ayuda a los niños a comprender la importancia de establecer límites y decir “no” de una manera segura y controlada, utilizando marionetas para simular situaciones.
Materiales necesarios:
🔸Marionetas (pueden ser muñecos de peluche, calcetines decorados, o incluso personajes de papel pegados a palitos).
🔸Una pequeña caja o escenario improvisado para el teatro.
Paso a paso:
Paso 1. Crea una historia con las marionetas: prepara una pequeña historia en la que una marioneta quiera abrazar, tocar o acercarse demasiado a otra sin permiso. Asegúrate de incluir una variedad de situaciones para practicar diferentes respuestas.
Paso 2. Deja que tu hijo controle una marioneta: dale a tu hijo una marioneta y anímalo a que actúe como el personaje que pone los límites. Por ejemplo, si la otra marioneta quiere un abrazo, su marioneta puede decir “No, gracias” o “Prefiero que no”.
Paso 3. Reflexionen sobre el juego: después de cada situación, hablen sobre cómo se sintió la marioneta que dijo “no” y la que recibió la respuesta. Refuerza la idea de que está bien decir lo que sentimos.
“Laura vio cómo Valentina se reía y se concentraba mientras controlaba las marionetas, y al mismo tiempo, estaba reforzando su capacidad para decir “no” de una manera segura y sin presiones.”
🧸 Juego 5: el mural de los derechos del cuerpo
Este juego consiste en crear un mural en casa que refuerce los derechos de los niños sobre su cuerpo, ayudándoles a visualizar y recordar estos conceptos diariamente.
Materiales necesarios:
🔸Papel kraft o una cartulina grande.
🔸Marcadores, pinturas o crayones.
🔸Revistas para recortar imágenes (opcional).
Paso a paso:
Paso 1. Crear el mural: coloca el papel kraft en una pared accesible para el niño y explícale que van a crear juntos “El Mural de los Derechos del Cuerpo”. Pídele a tu hijo que piense en derechos que cree que tiene su cuerpo, como “Mi cuerpo, mis reglas” o “Puedo decir no”.
Paso 2. Decora juntos: deja que tu hijo dibuje, pinte o pegue imágenes que representen cada derecho. Por ejemplo, pueden dibujar una mano en señal de alto o un escudo como símbolo de protección.
Paso 3. Refuerza diariamente: cada día, dediquen un momento para leer los derechos en voz alta y hablar sobre cómo se sienten respecto a ellos.
“Valentina disfrutaba cada vez que agregaba un nuevo dibujo al mural. Para ella, se convirtió en una especie de contrato visual sobre el respeto hacia su propio cuerpo y una fuente de orgullo.”
Este juego consiste en crear un mural en casa que refuerce los derechos de los niños sobre su cuerpo, ayudándoles a visualizar y recordar estos conceptos diariamente.
Materiales necesarios:
🔸Papel kraft o una cartulina grande.
🔸Marcadores, pinturas o crayones.
🔸Revistas para recortar imágenes (opcional).
Paso a paso:
Paso 1. Crear el mural: coloca el papel kraft en una pared accesible para el niño y explícale que van a crear juntos “El Mural de los Derechos del Cuerpo”. Pídele a tu hijo que piense en derechos que cree que tiene su cuerpo, como “Mi cuerpo, mis reglas” o “Puedo decir no”.
Paso 2. Decora juntos: deja que tu hijo dibuje, pinte o pegue imágenes que representen cada derecho. Por ejemplo, pueden dibujar una mano en señal de alto o un escudo como símbolo de protección.
Paso 3. Refuerza diariamente: cada día, dediquen un momento para leer los derechos en voz alta y hablar sobre cómo se sienten respecto a ellos.
“Valentina disfrutaba cada vez que agregaba un nuevo dibujo al mural. Para ella, se convirtió en una especie de contrato visual sobre el respeto hacia su propio cuerpo y una fuente de orgullo.”
🧸 Juego 6: el baile de “Mi espacio, mi ritmo”
Esta actividad es perfecta para enseñar a los niños sobre el espacio personal de una manera dinámica y divertida, usando la música y el baile.
Materiales necesarios:
🔸Una playlist con canciones favoritas del niño.
🔸Un espacio libre para moverse.
Paso a paso:
Paso 1. Explícale la actividad: dile a tu hijo que hoy van a bailar, pero con una regla especial: cada uno tiene su propio “espacio de baile” que no se puede cruzar a menos que la otra persona esté de acuerdo.
Paso 2. Comiencen a bailar: pongan la música y empiecen a moverse libremente dentro de su espacio. Si quieren acercarse, deben pedir permiso diciendo “¿Puedo bailar contigo?” y esperar una respuesta.
Paso 3. Cambien de roles: hagan que el niño practique pedir permiso y también responder, para reforzar ambas perspectivas: tanto la de respetar los límites como la de expresarlos.
Preguntas frecuentes
1.¿Cómo puedo enseñar a mi hijo a decir “no” sin sentirse culpable?
Enseñar a un niño a decir “no” comienza por validar sus emociones y hacerle saber que sus sentimientos son importantes. Puedes practicar con juegos de rol donde el niño diga “no” en distintas situaciones y refuérzalo con frases como “está bien decir no” o “tu cuerpo, tus reglas”. También, modela el comportamiento diciendo “no” en situaciones diarias para que vean que es algo normal y saludable. El objetivo es que sientan que tienen derecho a expresar sus límites sin culpa.
2. ¿Cómo hablar con mi hijo sobre la privacidad de su cuerpo sin asustarlo?
Habla con tu hijo de manera abierta y natural, usando un lenguaje apropiado para su edad. No necesitas dar largas explicaciones ni entrar en detalles complejos. Puedes empezar diciendo que ciertas partes de su cuerpo son privadas y que solo él puede decidir quién puede verlas o tocarlas. Utiliza cuentos, dibujos o juegos que refuercen esta idea de forma suave y accesible, y asegúrate de mantener un tono positivo y relajado durante la conversación.
3. Mi hijo es muy tímido y no expresa sus emociones. ¿Cómo puedo ayudarlo?
Ayudar a un niño tímido a expresar sus emociones puede llevar tiempo, pero la clave está en crear un entorno seguro donde se sienta cómodo para hablar. Utiliza actividades como la “Caja de las Emociones” para que pueda identificar cómo se siente sin tener que hablar de inmediato. También puedes hacer preguntas abiertas y darle tiempo para responder, sin presionarlo. Los libros ilustrados y los juegos de marionetas también son herramientas excelentes para abrir el diálogo.
4. ¿Cómo explicarle a mi hijo que está bien no querer dar abrazos o besos?
Explícale a tu hijo que el afecto no se mide por los abrazos o besos que da. Puedes decirle que hay muchas maneras de mostrar cariño, como sonreír o saludar de otra forma. Refuerza que él tiene el derecho a decidir cómo quiere interactuar físicamente con los demás y que decir “no” no significa que sea grosero. Modela este comportamiento en casa para que lo vea en acción.
5. ¿Cómo manejo las situaciones en que familiares o amigos insisten en contacto físico y mi hijo no quiere?
Lo primero es validar los sentimientos de tu hijo frente a los demás. Puedes decir algo como: “Hoy no quiere dar abrazos, pero te dice hola desde aquí”. Es importante comunicar a familiares y amigos, de manera amable, que están respetando los deseos del niño. Si es necesario, habla con ellos en privado para explicar la importancia de respetar los límites del niño y cómo eso beneficia su desarrollo emocional.
6. ¿Qué hago si mi hijo se siente incómodo con ciertos juegos o contactos, pero no sabe expresarlo?
Enséñale a identificar y nombrar sus emociones utilizando juegos o actividades como “El Semáforo del Consentimiento”. Puedes preguntarle cómo se sintió en una situación específica y ayudarlo a encontrar las palabras adecuadas. Es útil decir frases como “a veces nuestro cuerpo nos dice que no estamos cómodos, y eso está bien”. Reforzar que puede hablar contigo sobre cualquier situación incómoda es clave.
7. ¿Cuándo es el momento adecuado para empezar a enseñar a mi hijo sobre el respeto a su cuerpo?
Nunca es demasiado temprano para empezar. Desde muy pequeños, los niños pueden aprender conceptos básicos de autonomía y respeto hacia su cuerpo. Comienza con juegos simples, cuentos y conversaciones breves que se adapten a su nivel de comprensión. A medida que crezcan, ajusta la complejidad de las enseñanzas, asegurándote siempre de mantener un diálogo abierto y respetuoso.
“Estas preguntas y respuestas no solo brindan información útil, sino que también reflejan las preocupaciones reales de las mamás, ofreciendo soluciones prácticas y accesibles que se pueden aplicar en el día a día.”
Ideas para llevar a casa
🎈Valida sus sentimientos y decisiones: siempre escucha y respeta lo que tus hijos expresan sobre su cuerpo, incluso en situaciones cotidianas. Esto refuerza su autoestima y les enseña que tienen control sobre su propio espacio.
🎈Practica el consentimiento desde el juego: utiliza actividades lúdicas como juegos de rol o marionetas para enseñar a tus hijos a establecer límites y decir “no” de una manera segura y divertida.
🎈Modelo de respeto mutuo: sé un ejemplo en casa respetando tu propio cuerpo y los límites de los demás. Los niños aprenden mucho observando, así que tu comportamiento les servirá de guía.
🎈Habla con un lenguaje claro y adecuado: usa los nombres correctos de las partes del cuerpo y habla sobre la privacidad sin rodeos ni tabúes. Crear un ambiente de confianza es clave para que se sientan seguros al expresar sus dudas.
🎈Crea espacios de autoexpresión: dedica un momento cada día para que tus hijos hablen sobre cómo se sienten. Actividades como la “Caja de las Emociones” o el “Momento de Hablar” son herramientas sencillas que fortalecen su capacidad de expresar sus sentimientos.
🎈Establece rutinas de respeto corporal: aprovecha las rutinas diarias, como la hora del baño o antes de dormir, para hablar sobre la importancia de cuidar su cuerpo y respetar sus límites. Convierte estos momentos en oportunidades de aprendizaje.
🎈Fomenta la autonomía desde pequeños: deja que tus hijos tomen decisiones sobre su cuerpo, como elegir su ropa o decidir si quieren dar un abrazo. Esto refuerza su sentido de propiedad sobre su cuerpo y les enseña que su opinión importa.
🎈Refuerza la idea de “Mi cuerpo, mis reglas” con recursos visuales: crea murales, dibujos o utiliza cuentos que refuercen los derechos de los niños sobre su cuerpo. Visualizar estos conceptos diariamente ayuda a interiorizarlos de manera efectiva.








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